Uno de los puntos que más dudas genera en el mantenimiento preventivo frente a la legionela es la revisión periódica de los puntos terminales de la red de agua caliente sanitaria (ACS): grifos, duchas y otros puntos de consumo alejados del acumulador. No basta con mantener la temperatura correcta en el depósito; hay que comprobar que esa temperatura llega también al final de la red.
¿Por qué revisar los puntos terminales?
La Legionella prolifera especialmente en tramos de la instalación donde el agua se enfría por debajo de los 50-55°C o permanece estancada. En redes largas o con recirculación deficiente, el agua puede salir caliente del acumulador y llegar tibia a los puntos más alejados, generando exactamente las condiciones de riesgo que la normativa busca evitar. Por eso la revisión no se limita al depósito: debe extenderse a la red completa de distribución.
La revisión mensual por doceavas partes
Cuando una instalación tiene muchos puntos terminales, revisarlos todos cada mes no siempre es operativo. Una práctica habitual y razonable es dividir el total de puntos en doce partes y revisar una doceava parte cada mes, de forma que a lo largo del año se haya pasado por la totalidad de la red al menos una vez. Ahora bien, esta rotación debe hacerse con criterio: en cada revisión mensual conviene incluir siempre el punto terminal más cercano al acumulador y el más lejano, ya que son los dos extremos que mejor reflejan el comportamiento real de la instalación.
El punto más cercano sirve como referencia de la temperatura de salida real del acumulador, mientras que el punto más lejano indica si esa temperatura se mantiene a lo largo de todo el recorrido o si existe una pérdida térmica significativa por el camino. Si el punto más lejano no alcanza la temperatura mínima exigida, es una señal clara de que hay que revisar el aislamiento de la tubería, el equilibrado de la recirculación o la propia bomba de recirculación.
Qué debe quedar registrado
Cada revisión mensual debe documentarse en el registro de mantenimiento de la instalación: fecha, puntos revisados ese mes, temperatura medida en cada uno y, en su caso, medidas correctoras adoptadas. Este registro es precisamente lo que se solicita ante una inspección sanitaria, y es la mejor prueba de que el mantenimiento preventivo se realiza de forma continuada y no solo puntualmente.
En Protección Técnica la Mancha gestionamos este tipo de revisiones periódicas y su trazabilidad documental a través de IGEO, nuestro software especializado, de modo que en todo momento se pueda acreditar el cumplimiento del programa de mantenimiento. Si necesita revisar cómo está planteado el suyo, contáctenos.
